Durante años se ha repetido la misma idea: que los jóvenes cocinan menos, que los platos de cuchara han quedado para los domingos en casa de los padres y que las legumbres forman parte de una cocina que poco tiene que ver con la forma de vivir actual.
Sin embargo, basta mirar los datos para descubrir que la realidad es bastante más compleja.
Según el Panel de Consumo Alimentario en Hogares del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación correspondiente a 2025, los jóvenes que viven solos consumen un 18 % más de legumbres que la media de la población española. En total, 4,09 kilos por persona al año, frente a los 3,47 kilos del conjunto de la población. No son quienes más legumbres comen, pero sí uno de los grupos donde este alimento mantiene una presencia más constante.
Lo interesante, sin embargo, no está tanto en la cantidad como en la forma.
Porque los jóvenes siguen cocinando legumbres. Lo que han cambiado es la manera de hacerlo.
Las legumbres no han desaparecido. Han cambiado de formato
Lo realmente interesante aparece cuando dejamos de mirar cuánto consumen y empezamos a fijarnos en cómo lo hacen.
Los jóvenes independientes superan a la media nacional en un 52 % en el consumo de legumbre cocida en conserva, mientras que el consumo de legumbre seca se sitúa un 28 % por debajo.
Dicho de otra manera: no han dejado de comer legumbres. Han dejado de ponerlas en remojo la noche anterior.
Y tiene bastante sentido.
Cuando vives solo, llegas tarde a casa o simplemente no quieres planificar la comida con doce horas de antelación, un bote de garbanzos es mucho más que una conserva. Es una comida casi resuelta.
Durante mucho tiempo pareció que cocinar con legumbres implicaba dedicarles toda una mañana. Hoy basta con abrir un bote, escurrirlo y empezar a mezclar ingredientes.
No es una renuncia a cocinar. Es una forma distinta de hacerlo.
La tendencia no se queda en casa
El cambio tampoco termina cuando salimos de la cocina.
Durante el tercer trimestre de 2025, las legumbres fueron la única gran categoría de alimentos que aumentó su consumo fuera del hogar, con un crecimiento del 5,5 % respecto al año anterior. Mientras otras categorías como carnes, pescados u hortalizas registraban descensos, los platos con garbanzos, lentejas o alubias seguían ganando espacio en restaurantes, cafeterías y nuevos formatos de restauración.
Quizá porque las legumbres también han cambiado de escenario.
Ya no aparecen solo en un cocido o en unas lentejas guisadas. Ahora también forman parte de ensaladas templadas, bowls, burritos, curris, hummus o platos rápidos que se preparan en menos de veinte minutos. Y eso ha ampliado muchísimo las posibilidades de incorporarlas al menú semanal.
Tres recetas para entender por qué
Quizá por eso muchas de las recetas que mejor funcionan hoy empiezan igual: abriendo un bote.
Estas son tres recetas que resumen bastante bien esa nueva forma de cocinarlas.



